viernes, 19 de enero de 2018

Mi tiempo vale oro...

Menuda manera antipática de empezar el año, revisando el blog fue en noviembre la última vez que pasé por aquí, acompañada de un cansancio insuperable atribuido erróneamente por una depresión furtiva originada por el purgatorio, por casualidad se me ocurrió acompañar a un familiar para hacerse una analítica de sangre y me digo "pues ya que estoy, me hago una".
Jamás esperé esos resultados, fue como una bofetada en la cara, mi familia quería mandarme directo a un hematólogo y hasta hablaron de posibles transfusiones inminentes, en resumen, valores por el suelo, con unas observaciones numéricas incomprensibles incluso para alguien que maneja ese tipo de expresiones pero en cuestiones financieras.
Comenzar una dieta estricta y hierro, mucho hierro... mañana, tarde, noche; semanas continuas de repetición de exámenes y por fin, ya tengo los niveles estabilizados.
Lo cierto es que esta mañana en el laboratorio, esperando pacientemente mi turno, llega un cavernícola histérico con mujer e hijo pequeño, solicitando la inminente atención y haciendo caso omiso a una anciana en silla de ruedas y otras cinco personas que lo mirábamos estupefactos.
Estampó el papel de solicitud de exámenes en el vidrio del laboratorio y claro está, la recepcionista parsimoniosa le hizo saber que debía tomar un número como todo hijo de vecino y esperar su turno, incluso para hacer una pregunta, igual que estábamos haciendo todos, a lo exclama molesto
"Es que mi tiempo vale oro"
A lo que recibió una de mis miradas fulminantes ¿Acaso nuestro tiempo no lo vale?
Cada uno, está en un laboratorio clínico por una historia particular y por razones a veces no buenas, así que, definitivamente como en todo ¿Será que habemos ciudadanos de primera, segunda, tercera? Donde el tiempo de unos vale más que el de otros ¿Será?
Quisiera creer que no, pero si, lamentablemente si, lo cual no hace que pueda descargarme por esta vía, para eso es mi blog
Feliz inicio de año!!! En el purgatorio quitaría la primera palabra, pero solo por hoy, unos números me han sacado una sonrisa, nada como sentir energía para vivir y quitarme de la cabeza pensamientos nefastos que hicieron una pequeña sombra el mes pasado.
Ahhh por cierto, quité los anuncios de este rincón, mis pensamientos más oscuros no necesitan patrocinantes del señor Google ;) este año promete...

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Cambios

A veces pienso que este blog es algo intenso o digamos que alejado de mi cotidianidad; hace poco un allegado me comentó que nadie que me conozca realmente creería que soy la que escribo o que mi "yo" de rutina está bastante lejos de esto.
En la vida real o la que está fuera de esta pantalla soy menos intensa y más ligada a los números y lo que se supone es tradicional en una mujer de treintaitantos; acabo de llegar de la odontóloga y todo el grupo que allí atiende me trata de señora y usted, cosa que realmente detesto, puede ser respeto en este país tropical donde pasados los veinte ya eres señora y pisando los cuarenta corresponde el "doñita" e incluso ser abuela; cosa con la evidentemente no me identifico y de hecho era algo que disfrutaba en España donde con treinta o cuarenta eres joven aún; de hecho aquí las mujeres comienzan a cobrar la pensión por vejez a los 55 años (ya me imagino los ojos como platos de quienes vivan en otros hemisferios) cuando en los países europeos cada vez se acerca más el momento de comenzar a cobrar este tipo de pensiones rondando los 70.
Me miro al espejo y cada día noto una manchita nueva en mi rostro, una línea de expresión que antes no estaba, celulitis que no cede ni con ejercicios ni con dietas y tantas canas que me estoy planteando seriamente abandonar el tinte 3.0 para pasarme a las mechas platino y disimular un poco el aluvión de años que me abono cuando me crece un centímetro de raíz.
Banalidades, sí, estúpidos problemas de primer mundo que no deberían rondar en mi cabeza cuando el 80% de la población en este país es miserable, cuando las caras demacradas y de resignación conducen a cuadros pasivo-agresivos de una sociedad decadente inundada de falta de moral, corrupción y burocracia.
De hecho una de las odontólogas le pedía el número del cirujano plástico de una paciente para ponerse tetas: quinientos dólares todo incluido a la tasa de cambio del día de la operación.... y es que si va a emigrar de este país tropical, necesitará algo más que el título de odontología apostillado.
En fin que me voy por las ramas como siempre; mi cuerpo se oxida, por no decir, envejece y mi cabeza creo que lo hace a un ritmo más acelerado.
Mi esposo está seguro que me acuesto con el portugués de la esquina, ojalá fuera cierto: yo que tuviera las agallas y el que fuera menos homosexual. Tristemente, queda en platonismo puro y duro.
Se me cruzan mil interrogantes entremezcladas con hastío.
Obstinación por lograr mis objetivos.
Cansancio por tantos reproches y rencores de su parte.
Defraudada porque cada día son más las decepciones.
... Y calma, la que inexplicablemente me entró cuando salió de tu boca "Al llegar a España nos divorciamos".
No voy a negar que me da miedo el cambio, pero siento que a estas alturas es irremediable

viernes, 3 de noviembre de 2017

Apuesta por el RnR

No, no te dije que sería fácil, ni que me entenderías siempre...
Soy ecléctica, por decirlo de un modo sofisticado, en todo, música, estudios, empleos, gustos, hombres, no se si porque me canso rápido de algunas cosas o porque me gusta experimentar en nuevos terrenos.
Lo cierto es que la entrada anterior versaba sobre el conflicto catalán enmascarado en medio de una música atormentada que marcó una década bastante decadente en España.
Afortunadamente llegaron los ochenta y con ellos un revivir de nueva gente, nuevos vicios y nuevos estilos supuestamente rompedores, entre ellos, el magnífico Bunbury y Héroes del Silencio.
Confieso que los descubrí tarde y los redescubrí en uno de los mejores y peores años de mi vida, el 2005.
Héroes del Silencio (más que Bunbury en solitario lo confieso) forma parte de mi "Sí o Sí" en cuanto a música que no me puede faltar, esa que se disfruta siempre como un vino en medio de una buena conversación o ese café que te da la chispa necesaria para iniciar el día.
Honestamente, pensé que éramos pocos los que escuchábamos a Héroes, Bunbury en solitario o Calamaro en este país tropical, para empezar porque los que quedábamos cada vez somos menos y seguiremos siendo pocos hasta que el bendito reguetón terminé de idiotizar a los que queden, en medio del perreo salvaje y las neuronas adormecidas a conveniencia de unos cuantos.
Cual no es mi sorpresa, que desde hará cosa de uno o dos meses, un vecino anónimo escucha Bunbury y toda la cuadra se ha enterado, evidentemente pocos saben qué grupo o cantante es, pero unos cuantos si lo reconocemos.
Me entra la curiosidad y hasta pondría un cartel de "Se Busca" porque definitivamente alguien con ese tipo de gustos hacia la música es digno de ser conocido al menos en el anonimato...
¿Quién escucha Bunbury a altas horas de la madrugada?

Creo que jamás lo sabré, pero en medio del desconocimiento, comparto cada nota musical, cada susurro decadente, cada nota melancólica.

En honor a ti, vecino anónimo, escuchemos juntos imaginariamente un género que existirá siempre, aunque en estas latitudes cada vez sea menos valorado, porque tu y yo, apostamos por el Rock and Roll...