lunes, 26 de marzo de 2018

Deseo y quiero

Un nuevo mes, vamos esto de prometerme escribir a diario se complica, como la vida, que me empeño en que se enrede cuando podría ser sencilla.
Sin tapujos, la semana pasada encontré un canal de Youtube de los que abundan actualmente, chica rubia y bien portada, juzgarla sería inútil, cuando iba a pasar de largo porque me parecía absurdo el contenido por la celebración de sus casi cien mil suscriptores, va y canta a capela una de Bunbury con su ¿Qué? ¿Marido? si, casada y era tal la conexión entre ambos que despertó mi curiosidad.
A lo voyerista me tragué sus especiales porque su canal es de moda y maquillaje, algo banal, con toques de buena edición, pero cotidiano, lo que si disfruto es la relación que tiene Olga con Guillermo Tadeo.
Cualquiera creería que recién son novios y resulta que llevan más de seis años de casados y otros tantos viviendo juntos y es literal que el la desea, la toquetea, es evidente que ella disfruta y se sabe su diosa, exudan lujuria, deseo, pasión; su relación se nota a leguas que ha evolucionado para bien, cosa para mi ajena, porque me ocurre todo lo contrario en el plano personal.
Mi actual pareja dice que no entiende mi punto de inconformismo y tratar de encontrar siempre la felicidad, porque es normal la monotonía y más después de tantos años.
Afortunadamente el destino me hizo encontrar la prueba fehaciente que una pareja puede ser más lujuriosa que al principio con el paso de los años, conociendo cada recoveco, intensificando en lugar de disminuir.
Olga está cada día mas buena, ha madurado, pasa de los treinta y se sabe una mujer capaz de volver loco a su Guillermino, quien entre susurros mientras la graba le dice que la quiere con el alma.
¿Cómo no querer lo que ellos tienen?
Vamos no me atraen de forma individual, pero eso que irradian a través de la pantalla al tocarse o mirarse me provoca, me incita de manera insana.
No es un cuento, cualquiera puede buscar sus nombres en la plataforma y encontrarlos.
¿Sabes qué pasa cuando algo se me mete en la cabeza?
Que no paro hasta conseguirlo y se que hasta que me muera, lucharé por encontrar eso que ellos tienen.
Para ti, seré una loca incapaz de mantener una relación.
No, no quiero esta relación, un dormir con alguien que me ronque al lado, eso ya lo tengo y mi mal humor al día siguiente.
Es sencillo, no quiero un novio o esposo, deseo un amante, que me mire y se desequilibre, que le haga perder los papeles, sin más.
La chispa salta donde menos te la esperas...


PD: Dirty si crees abuso al derecho de autor tomar esta foto prestada de tu IG, me lo escribes; no creo que pases por este blog tan pequeñito ;)

Hoy una de las canciones que rondaron por mis listas de reproducción a finales de 2013 que me llevaron a tomar una decisión por entonces errada, no era ese el momento de irme del purgatorio.



martes, 20 de febrero de 2018

Collateral Beauty

Hará cosa de un mes, no mejor dicho, empecemos por diciembre; hace más o menos dos meses fui al cine a ver la ya bastante conocida película de Disney, si, Coco.
Ya había visto los cortos y erróneamente creía que iba sobre un niño y su mascota y evidentemente no, era sobre la muerte desde una visión mística, más allá de la animación, los colores y la fotografía que me parecieron maravillosos, estaba la historia, la creencia de los mexicanos sobre la vida que hay más allá, verla es reír y llorar; al menos yo salí llorando a mares, porque soy de quienes no coartan sus lágrimas independientemente del lugar, llegar a ese punto me costó muchos años de reprimir cualquier asomo de emoción, pero eso es otro tema.
Soy delicada con el tema de la muerte, me sensibiliza y a veces me desestabiliza, tanto que me alejo de la idea, quizás es por miedo a reconocer el dolor que me produce la ausencia, a las preguntas sin respuesta.
Hace un año, si vamos aún más atrás, alguien a quien vi nacer, que jugó con mi hermana menor en casa, que se hizo adolescente y llegó a la universidad, murió, de la forma más estúpida: en un instante pisó un cable de alta tensión en la hacienda de su tío y se electrocutó automáticamente. En paralelo, la suegra de mi hermano luchaba desde hacia un año con un cáncer de páncreas que literalmente acabó hasta con sus huesos, la consumió de una manera lenta y cruel
¿Por qué? un niño prácticamente, con toda la vida por delante murió de forma instantánea, desvaneciendo sus metas, sus ilusiones, su vida; mientras una mujer con ya mucho camino vivido se consumía lentamente donde uno ante ese dolor y sufrimiento más bien deseaba que la vida para ella terminara.
No entiendo a la muerte, he leído sobre el tema, de forma profunda, jocosa, melancólica en cualesquiera formatos y no lo asimilo, dicen que cada quien tiene sus días contados, que si el karma, que si el destino, pero no por ello escapo del dolor que me han producido las muertes propias y ajenas.
Ojalá el mundo de los muertos fuera como lo pintan en dibujos animados, creo que eso da esperanzas de que los que se van es porque cumplieron una etapa y deben pasar a otra, eso claro está no me exime del dolor, solo hace que se disipe por momentos.
Queda el recuerdo que también se difumina con el tiempo, así el que fue malo en vida, ya no lo es tanto, el que fue bueno pues más aún, porque el olvido es mejor que cualquier limpiador de imagen.
Hace nueve años escribí un cuento sobre niños muertos, está en el blog, pero a ti que me lees desde cualquier rincón, soy incapaz de dejarte el enlace porque a la par que lo escribía lloraba, jamás me había dado por un cuento con niños y menos muertos, por increíble que parezca quedé embarazada  justo en ese tiempo, por lo que siempre pensaré que me robé un alma de algún lugar y el nexo fue ese escrito (vamos, si los de Pixar tienen imaginación, yo también).
Hace un mes, en uno de los canales de HBO anunciaban con bombos y platillos La Bella y La Bestia, como no la vi en el cine, me dije: es mi oportunidad de ver si la versión real mejora la animada.
No entraré en detalles con esa película, lo cierto es que después de verla continué sintonizando el canal y me quedé a ver la siguiente, ya casi de madrugada, no se por qué, ya que cuando dice Drama automáticamente cambio el canal, huyo...
El protagonista es Will Smith y su nombre en inglés es Collateral Beauty, quitando la fantasía que podría empañar por momentos el tema, el dolor que este hombre refleja te hace sentir empatía, sobre todo si eres padre o madre, te toca en lo más profundo, es una de las películas que recomendaría a cualquier adulto, sobre todo a tantos que se quejan todo el día por gilipolleces.
Jamás entenderé la muerte, tampoco pretendo hacerlo, pero creo que de migaja en migaja, como armando un puzzle debo asumirla como algo que está allí de manera ineludible.

Hoy una canción triste, lo siento


viernes, 19 de enero de 2018

Mi tiempo vale oro...

Menuda manera antipática de empezar el año, revisando el blog fue en noviembre la última vez que pasé por aquí, acompañada de un cansancio insuperable atribuido erróneamente por una depresión furtiva originada por el purgatorio, por casualidad se me ocurrió acompañar a un familiar para hacerse una analítica de sangre y me digo "pues ya que estoy, me hago una".
Jamás esperé esos resultados, fue como una bofetada en la cara, mi familia quería mandarme directo a un hematólogo y hasta hablaron de posibles transfusiones inminentes, en resumen, valores por el suelo, con unas observaciones numéricas incomprensibles incluso para alguien que maneja ese tipo de expresiones pero en cuestiones financieras.
Comenzar una dieta estricta y hierro, mucho hierro... mañana, tarde, noche; semanas continuas de repetición de exámenes y por fin, ya tengo los niveles estabilizados.
Lo cierto es que esta mañana en el laboratorio, esperando pacientemente mi turno, llega un cavernícola histérico con mujer e hijo pequeño, solicitando la inminente atención y haciendo caso omiso a una anciana en silla de ruedas y otras cinco personas que lo mirábamos estupefactos.
Estampó el papel de solicitud de exámenes en el vidrio del laboratorio y claro está, la recepcionista parsimoniosa le hizo saber que debía tomar un número como todo hijo de vecino y esperar su turno, incluso para hacer una pregunta, igual que estábamos haciendo todos, a lo exclama molesto
"Es que mi tiempo vale oro"
A lo que recibió una de mis miradas fulminantes ¿Acaso nuestro tiempo no lo vale?
Cada uno, está en un laboratorio clínico por una historia particular y por razones a veces no buenas, así que, definitivamente como en todo ¿Será que habemos ciudadanos de primera, segunda, tercera? Donde el tiempo de unos vale más que el de otros ¿Será?
Quisiera creer que no, pero si, lamentablemente si, lo cual no hace que pueda descargarme por esta vía, para eso es mi blog
Feliz inicio de año!!! En el purgatorio quitaría la primera palabra, pero solo por hoy, unos números me han sacado una sonrisa, nada como sentir energía para vivir y quitarme de la cabeza pensamientos nefastos que hicieron una pequeña sombra el mes pasado.
Ahhh por cierto, quité los anuncios de este rincón, mis pensamientos más oscuros no necesitan patrocinantes del señor Google ;) este año promete...