miércoles, 25 de junio de 2008

Cuando separamos el camino...

…igual me quedaste tú

“No eS QuE tE HaYa EcHaDo De MeNoS, Es QuE Te LlEvAsTe Mi CaRtErA”…
Así tapé con algo de orgullo mi corazón que se desgarraba por dentro, cuanto dolor, creía que no lo soportaba más, estar tan juntos, vivir lo que vivimos, sentir ese amor y reducido a qué? A un absurdo y vacío NADA; a mi me habían explicado que de por si pronunciar la palabra NADA ya implicaba algo, pero en mi mundo, ahora lleno de sombras, si que significaba eso, lo hueco, el desinterés por si era de día o de noche, si había gente en la calle o no, de ahora en adelante no sería lo mismo.
Nos conocimos en invierno y vivimos de manera intensa, apasionada, con amor, nos bebimos el mundo, nos reímos de la muerte unas cuantas veces, hicimos de todo juntos, desde el amor, hasta llegar al dolor de las incomprensiones, hasta el absurdo de los celos, hasta el punto infinito que marcaban los silencios.
Se había terminado, con la certeza que no cambiaríamos, con la certeza que te amaría siempre, con mi amor por ti tantas veces cuestionado.
Una estúpida sentencia de divorcio, un papel marchito como el vaso que estrellaste contra la pared y que yo observé quieta desde una ventana; para mí, el apartamento de la playa y la camioneta, para ti, el apartamento donde tantas veces nos revolcamos y el carro deportivo “El excelente acuerdo al que llegaste” como me dijo el abogado y su mano pasándose por mi hombro en señal de “gané otro caso, soy el mejor en esto”.
Imbécil, pensaba para mis adentros, es que tanto amor puede segmentarse en un 50/50, es que tantos amaneceres juntos, tantos llantos compartidos, tantas caminatas hasta en sitios prohibidos, tantas conversaciones, podían resumirse en un ilógico materialismo de mitades perfectas?
¿Cómo llegamos a esto? Me pregunté una y mil veces después de separarnos, ¿Por qué nunca me lo dijiste? ¿Por qué nuestros silencios que fueron llenando como arena dentro de un cajón, todos los espacios hasta hacer imposible el movimiento? ¿Por qué tuve yo que descubrir tu mundo y nunca confiaste realmente en mi?
E igual te amo, pero pudo más mi rabia contenida y mis lágrimas tragadas, y mis noches de insomnios y mis sospechas fundadas.
Ya es tarde, esa fue la mejor excusa que conseguí para verte de nuevo y por última vez, mi cartera vino tinto que combina con esas deliciosas botas que tantas veces alabaste, sí, era la mejor frase que podría decirte, toqué a la puerta del ahora apartamento que te pertenece solo a ti
- Hola
- Hola, pasa
- Mira, no es que te haya echado de menos, es que te llevaste mi cartera
- Perdón?, será que tú dejaste la cartera olvidada
- Sí, bueno, eso, entre tanta confusión de cajas, en fin, mira, salió ya la sentencia, tu abogada, creo que quedó satisfecha con el acuerdo, el mío está feliz, creo que se piensa que además del maravilloso 50/50, esta noche podrá acostarse para celebrar con la cliente, pero está equivocado
- Como siempre, tú con esas verdades tan hirientes y tus palabras sin pensar… como amigos, piensa un poco las consecuencias de lo que hablas, te haces daño, son peores tus palabras que tus actos
- Lo sé, en fin, que mira, busca mi cartera, te vine a dejar unas cuantas cosas y a llevarme otras tantas
- Cómo? - me dijo mientras me traía la cartera
- Aquí está todo estipulado por escrito, con palabras meditadas, tomé tu consejo finalmente – al decirle esto, le entregué una carta
- Toma
- Gracias
- Bueno, un beso de despedida, si? Por los viejos tiempos

Y nos besamos lento, saboreando por última vez su boca y él la mía, largo como siempre, dándonos enteros
Al final tomó mi mano y me acompañó a la puerta

- Creo que esta si es la despedida y no tanto al 50 sino al 100.
- Pues si, has sido lo mejor que ha pasado por mi vida, no te olvidaré nunca
- Digo lo mismo, lo sabes

Y bajé lentamente, no podía con tanto dolor, me esperaba una vida, eso sí, iba camino del aeropuerto, lo dejaría todo atrás, ya sabía a que me dedicaría
Imagino que leería mi carta, eso ya forma parte de su historia no de la mía, pero quizás para torturarme o porque tengo la certeza que nunca volveré a amar así, a veces saco de esa cartera la copia que me llevé conmigo

Te dejo:
El apartamento de la playa
La camioneta
Nuestras peleas, nuestros celos y desconfianzas
Mis silencios
Mis palabras sin sentido
Mi incomprensión
Tu violencia, aunque jamás me tocaste ni un pelo estando furioso
Mi amor por ti, y el pedirte perdón aunque en esta vida no nos volvamos a ver

Me llevo:
Esas tardes lluviosas donde nos abrazábamos mirándonos como tontos
El placer que me hiciste sentir una y mil veces
Nuestras palabras de aliento y la admiración que sentíamos el uno por el otro, cuando años atrás solo contábamos con sueños y proyectábamos un futuro juntos
Las veces que compartimos tanto y sentimos que el mundo nos pertenecía
En fin, me llevo tu huella


Nunca lo supo, nunca se lo dije, su huella tiene ya tres años y me mira con sus dulces ojos, fue lo mejor que pudo dejarme

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