miércoles, 25 de junio de 2008

Ella era mi salvación

Ella era mi salvación, estaba en la flor de su juventud y yo también, era irremediablemente loca, divertida, creativa, volátil, como una niña pisando sobre el suelo mojado y haciendo que el agua salpicara por doquier, y aunque me mojara entero, su sonrisa pícara y sus ansias por la vida, su entrega a mí, la hacían única, mi amor, fue y es inversamente proporcional al tiempo que la tuve conmigo. Físicamente era delgada, con senos pequeños, piernas largas, cabello corto, mirada avellana, labios finos, lunares por doquier, su cuerpo parecía un cielo estrellado sin nubes y como única decoración mi boca que semejaba la luna circundando por esa estela de puntos luminosos.
Recuerdo que llegó a mi de una manera inexplicable, un intercambio cultural, hablábamos poco, la conocí en el café de la esquina, mientras fumaba y leía las noticias matutinas, entró cerrando su paraguas oscuro, y con una cara de pocos amigos, se sacudió un poco y pidió un café con algo de coñac, pensé, temprano para beber, esta mujer es intensa, y la miré de reojo, de súbito, se sentó a mi lado y me pidió un cigarrillo, sin más cortesía que una sonrisa extraña como su mirada, me explicó que estaba de pasada y buscaba donde quedarse, y yo, que no tenía mucho que ofrecer más que un modesto apartamento tipo estudio en esta ciudad de muchos callejones e historias subterráneas, le dije que si deseaba podía quedarse conmigo; dos horas más tarde, comenzó lo que serían nueve sinfonías, cada una de esas nueve canciones, que escuchamos mientras nos dábamos uno al otro, representó, no el conocernos como personas, sino el entregar nuestros cuerpos, el ir más allá de lo permitido, el darnos el uno al otro, salvajemente, fuimos más allá del sexo, sentimos amor, hicimos amor, quienes nos veían riendo, bailando, tomando, fumando, gritando, sintieron envidia, nos entregábamos con puertas y ventanas abiertas, nuestros gritos resonaban en todo el edificio, nos llamaban Adán y Eva, solo que cargábamos la manzana y la mordíamos sin remordimiento, y bendito su nombre y además acertado, ella si se llamaba Eva, yo, como lo saben Alejandro.

Ella me salvó de la muerte en vida, se fue, se marchó con el avión que la llevaba de regreso a su país, y aunque estuvo a mi lado solo pocos días, han sido los que me han marcado, no olvido su olor, sus uñas recorriendo mi espalda, la música; en su honor, grabé las canciones, las escucho de vez en cuando, pero me saben a vacío.

Por eso, esta canción, no me importa que tan exitoso sea, no me importa quien la escuche, ahora a darme al público, a quienes les debo mi voz y mi entrega, pero mi mente, estará en el recuerdo y mi cuerpo con su olor lejano a cuestas.

Los aplausos, ya me anuncian, debo salir al escenario, hoy para ti, “Y si fuera ella”, la dedico siempre a ti, me hacen llamar Alejandro Sanz…simplemente, soy Alejandro, sin su Eva

Ella, se desliza y me atropella.Y, aunque a veces no me importesé, que el día que la pierda,volveré a sufrir por ...Ella, que aparece y que se esconde;que se marcha y que se queda;que es pregunta y es respuesta;que es mi oscuridad, mi estrella.Ella, me peina el alma y me la enreda;va conmigo pero no sé donde va.Mi rival, mi compañera;que está tan dentro de mi vida y,a la vez está tan fuera sé que volveré a perderme,y la encontraré de nuevopero con otro rostro y otronombre diferente y otro cuerpo.Pero sigue siendo ella, que otra vez me lleva;nunca me responde si, al girar la rueda ...Ella, se hace fría y se hace eterna;un suspiro en la tormenta,a la que tantas veces le cambió la voz.Gente que va y que viene y, siempre esella, que me miente y me lo niega;que me olvida y me recuerda.Pero, si mi boca se equivoca,pero, si mi boca se equivoca y,al llamarla nombro a otra,a veces siente compasión por este loco,ciego y loco corazón.Sea lo que quiera Dios que sea.Mi delito es la torpeza de ignorarque hay quien no tiene corazón.Y va quemando, va quemándome y me quema.Y, ¿si fuera ella?

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