miércoles, 25 de junio de 2008

Gotas de sal

Tras la repentina muerte de Angela, solo quedaron las flores, realmente no la conocían mucho, realmente la quisieron solo algunos de verdad, vivió lo justo, lo que estaba destinado para ella, aprendió unas cuantas cosas, sintió los golpes de la vida, a veces se preguntaba, por qué había venido al mundo, y se respondía, automáticamente "para aprender", era inteligente, era dulce, era volátil, fue la dualidad perfecta entre ingenuidad y desconfianza, vivió inmersa en una muerte respirable de a diario, donde ese mundo donde la colocaron, se le hacia distorsionado con su realidad, con sus sueños, con lo que quería realmente, donde hacia y decía, era para muchos una especie de demonio disfrazado de sonrisas y ternuras, era para muchos, demasiado inmadura para su edad, demasiado niña para algunas decisiones, con demasiadas caras no esperadas para muchas situaciones, pero así era.
La juzgaron, porque hizo, y el destino le cobró, hasta lo que no tenía que cobrarle, ajustó las cuentas por cobrar con una ganancia exagerada para el destino, haciendo desigual, lo que en matemáticas habría sido igualdad absoluta.
Y entre sueños, dejó de respirar, su corazón, una máquina algo desajustada, se paralizó y amaneció, al alba, como un cadáver hermoso, inerte, con sus ojos abiertos al mundo que no la vió, y que ahora la observaba, con un dejo de tristeza, pero con un pensar inequívoco, que la vida continuaba.
Lo que nadie vió en ella, era que su ingeniudad fue real, y que sus ojos denotaban la verdad de su padecer, y que a cada grito le seguía un "no quiero seguir sufriendo más", buscó la felicidad, pero fue el tesoro que en esta vida no se le concedió, tras muchas sonrisas, por mantener un equilibrio aparente, se escondía mucho de dolor, que a veces se dejaba colar en su rostro, colocándole una línea de unos cuantos centímetros en lugar de labios, y unos párpados, en lugar de retinas, y tras las mareas de desilusiones, miraba al cielo, y se daba cuenta, que aún sin quererlo, el cielo le concedía la verdad de su sentir, si estaba a veces alegre, salía el sol radiante, si el mundo le daba la espalda, el sol era tan intenso, que a veces quemaba.
Y en sus épocas de tristeza a cuestas, sin que nadie lo supiera, las lágrimas que ya nadie veía, el cielo las traducía en lluvia, el ciclo de la naturaleza, lo aprendió a controlar, y así, en épocas inesperadas, caía una lluvia repentina, con rayos y truenos ensordecedores, bastaba que no se sintiera bien, para que las nubes hicieran acto de presencia en cualquier lugar donde se encontrara.
Y llegó el gran problema cuando su corazón se paralizó, porque el cielo se tornó de gamas blancas y grises y ni llovía ni hacia sol tampoco, se detuvo todo, hasta que llegó a mi.

- Bienvenida, cumpliste tu misión en la tierra, así no entendieras por qué no quise que fueras feliz, tu nombre te lo puse yo pequeña, quise que entendieras con el mismo, que eres un ángel y que te dedicas a cumplir los deseos de los demás, eres protectora de quienes de verdad te han necesitado, y el día que decidiste darle una cara al mundo, que no reflejaba lo que en verdad sentías, decidí que el cielo, expresara tus alegrías y tus penas, aquí conmigo, sentirás por ti, y expresarás lo que de verdad está en tu mente y tu corazón.

- Y debo creer que todo eso es cierto, y que estoy muerta?

- Nadie te creyó cuando decías que querías hacer felices a los demás y estaba allí la clave para que también lo fueras, aunque no lo veas, una que otra persona si te escuchó, te hice humana, por eso tus defectos, por eso tus errores, pero tu corazón, no quise contaminarlo con el mundo que yo mismo diseñé, fuiste mis ojos nublados y mis visiones radiantes, por un tiempo, sin embargo, decidí que aquí estarás mejor, no cambiaré el mundo solo para ti mi ángel, concluí tu vida, una vez que sentiste todo lo que pueden sentir quienes te rodeaban.

- O sea, que hice y deshice y ya, cuando se logró el equilbrio, llegué aquí? y que clase de estupidez es ésta, o en que maldito juego me metiste? nadie, nadie te lo pidió, mucho menos yo, y si soy un ángel, por qué sigo maldiciendo y teniendo el mismo carácter que tenía cuando estaba viva?

- La realidad que pinté a los vivos, no son cuadros hermosos de querubines, esos no son los ángeles de verdad, eres un ángel, y aquí decidirás a quien quieres hacer feliz, tomarás tus decisiones, solo girarás tus dedos, y tu poder será únicamente hacer feliz, eres noble, por que así quise hacerte

- Y qué obtendré yo? estoy obstinada de buscar hacer feliz y yo no serlo sabes? me parece injusto, además que en el mundo donde estaba, o donde tu me metiste, no me creían mucho realmente

- Eso hermosa, no es ya cuestión tuya, el que te creyeran o no, era cosa de los demás, no eres dueña de la vida de nadie, y en cuanto a ser feliz, aquí si podrás serlo, lo que tu quieras para ti, te lo concedo, pero debes saber pedir Angela, debes saber desear...

Mami, mami, que bonito ese cuento, me lo cuentas de nuevo?
Claro mi corazón, tu mami, te cuenta lo que tu quieras, pero mañana, que ahora debes descansar

¿Cómo decirle a mi hija, que soy un ángel? ¿Cómo decirle, que hace cuatro años, se me paralizó el corazón y quien me hizo, me devolvió a la tierra, para conceder deseos? ¿Acaso me creerían ustedes?

Dedicado a quien le seguía una nube siempre, para muchos inexplicable
Dedicado a quien las lágrimas ya no le saben a sal

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