miércoles, 25 de junio de 2008

La luz luchaba por hacerse un hueco entre la humareda de aquel tugurio


La luz luchaba por hacerse un hueco entre la humareda de aquel tugurio
Te amo, gracias por estos cinco años maravillosos,
Alexei

- Mi amor, que bellos los girasoles y la nota preciosa -Y una sonrisa inundaba la cara de Génesis, que recibía a su amante, su compañero, su todo, tras llegar éste del trabajo
- Es que tu eres mi luz Génesis, contigo me complemento, si algo no marcha bien en mi día a día, tú, con el bálsamo de tus sonrisas, y esa mirada que me hipnotiza, me tranquilizas, me animas, eso lo sabes, verdad mi ángel?
- Si, lo se, ya te lo he dicho, tenemos un nexo que va más allá de nuestros cuerpos – al pronunciar estas palabras, lo miró dulcemente, con esa mirada de sus profundos ojos negros, lentamente, se acercó y lo tomó de la mano, llevándolo al cuarto
- Ahhh, quieres jugar?
- Contigo siempre Alexei – Su risa pícara, sus besos palpitantes, los encendieron a los dos… y era cierto, sus cuerpos se compenetraban, se reconocían, cada beso, cada abrazo, cada caricia, los dedos de Alexei, la hacían vibrar, no en vano era profesor de piano en la escuela, él conocía de memoria nuevamente, cada poro de su piel y absorbía su pasión con tanta entrega que después de cada encuentro, quedaban exhaustos pero con ganas de seguir juntos.
Tumbados en la cama, uno al lado del otro, Alexei giró su cuerpo hacia ella y tomó sus dedos con los suyos, uniéndolos lentamente.
-Angel, alguna vez concebiste tal mezcla de cariño, ternura, respeto y pasión, todo unido?
- Pues si, cada vez que veo tus ojos y te siento cerca de mi
- Sabes que desde que renací eres todo en mi vida? Fuiste mi salvadora
- Lo se amor – le dijo ella entrecerrando los ojos
- No me importa no recordar nada Génesis, soy como un recién nacido en tu vida y en la mía
- Shhhh calla, eso lo sé, pero también sé y te lo he dicho que ya nosotros éramos algo antes de ese incendio… Ya nuestra relación era muy bonita, por eso creo que aunque no tengas gran parte de la historia en tu mente, algo está allí, latente; por eso, me reconociste casi enseguida al despertar, pero Alexei, no hablemos de eso en este día tan especial
- Si – dijo pensativo- Amor y ya pensaste como se llamará tu novela?
- Mira allí en el escritorio está la primera página
- Me dejarás leerla?
- Umm, creo que no amor, sabes mis manías, además estoy pensado darle otro matiz a la historia
Y dicho esto, con lo mejor que daba su desnudez, se levantó rápidamente, con una corazonada, tomó la hoja que le había mencionado, caminó con ella hacia el balcón que daba al mar y la fue rompiendo en pedazos
- Amor, que haces? Tu escrito… Génesis
- Alexei, solo te diré el título
“Al menos de mi boca no sabrás”
- Me gusta Génesis, no la rompas, piénsalo
- Ya, ya lo pensé, solo diré que te amo, hay mejores historias para ser contadas

Y si, Alexei no sabría al menos de su boca y tampoco de sus escritos, lo que volaba en pedazos libre al viento:

“ Nunca jamás sabrás que no te llamas, Alexei, sino Héctor,
Nunca jamás sabrás que no me llamo Génesis, sino Helena,
Nunca jamás sabrás que te rescaté de ese incendio, para que viviéramos juntos como siempre lo soñé
Y por supuesto… mucho menos sabrás que por tus venas y por las mías, corre la misma sangre y que nuestros padres murieron en aquel incendio…”

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