miércoles, 25 de junio de 2008

Si cruzas puede que no volvamos a vernos

Si cruzas, puede que no volvamos a vernos… Si cruzas, puede que no volvamos a vernos… Si cruzas, puede que no volvamos a vernos…

Aún escuchaba esas palabras, resonaban como chispas en su cabeza, torturándolo una y otra vez.
Carlos estaba en la oficina tomándose el café de la mañana, su secretaria hermosa y eficiente, había llegado puntual con los resúmenes de la junta del día anterior, sabía que su corazón le pertenecía, pero no la amaba y para darle migajas de cariño, prefería serle indiferente.
¿Cuántas veces al día Carlos? ¿Cuántas veces una y otra vez? Distraído, absorto en su mundo, miraba por la ventana del lujoso recinto; una llamada telefónica lo distrajo
- Buenos días, es el Dr. Carlos Robles?
- Si – dijo con un tono neutral, que no denotaba en lo absoluto el torbellino que giraba por su mente
- Soy Ana María García, periodista de la revista Encuentros, quisiera pautar una entrevista con usted, pues lo consideramos el mejor Gerente de la línea de automóviles de este año
- Ya habló con mi secretaria? Creo que la cita debería concertarla con ella, no conmigo
- Lo se, ya hablé con ella y gustosamente me comunicó con usted
- Pues señorita…
- Ana María
- Ana María, como sabrá soy un hombre ocupado – le decía, mientras jugaba con el lapicero entre sus dedos y reclinaba su silla hacia atrás
- Lo sé Dr., no tomará más de media hora, además para que no se sienta presionado, dígame lugar y hora que con mucho gusto mi asistente y yo estaremos puntuales
- Bueno… Vacío en la línea telefónica, pensaba que prefería tomar aire donde fuera, antes que seguir dándole vueltas a la cabeza
- Srta… disculpe, su apellido es? Estoy un poco atareado esta mañana
- García, Ana María García
- Ok, Srta., a las tres de la tarde en el Café Arábiga, sabe cuál es?
- Por supuesto, es mi preferido, soy amante del buen café
- Perfecto, nos vemos allí

Estaba tan absorto pensando, que no se había detenido en el timbre de voz, pero ahora que lo pensaba, se le hacía algo familiar… dónde lo había escuchado? Y precisamente hoy, a diez años de aquel día en que su vida había dado un giro completo.
Tomó el automóvil, las horas habían transcurrido rápido, llegó puntual a la cita, de hecho, media hora antes, pidió su café preferido y se sentó en una de las mesas de la esquina, sus predilectas a esa hora, donde el sol iluminaba la calle de enfrente y los carros al pasar, hermosísima tarde, igual que esa misma…
Pensando lo que daría por no recordar, llegó la periodista, ni se había dado cuenta que había extendido su blanca y larga mano para presentarse
- Buenas tardes – Esa melodiosa voz que provenía de unos delgados labios rosa, a medida que elevaba la mirada, veía sus facciones, piel suave y tersa, ojos almendrados, pestañas largas, nariz respingada, mirada serena, emanaba con su esencia lo mismo que el aroma de ese perfume, igual que el que usaba ella ¿Por qué? ¿Por qué ese mismo aroma y ese tono inconfundible?
- Dr. Buenas tardes
- Buenas – respondía alelado y torpemente
- Bien, soy Ana María García, mi asistente no pudo venir, mucho gusto
- Disculpe, pero nos conocemos de algo?

Ella solo se sentó, cruzó las piernas suavemente, encendió un cigarrillo a la vez que levantaba su mano para pedir un café
- No, no creo haberlo visto, más que en portadas de otras revistas, es usted una persona importante

Esa voz, esa voz, dónde, dónde?
- Perfecto, comencemos
- Si, si, por supuesto
- Tiene 32 años, se graduó con honores en la Universidad Metropolitana, correcto?
- Si, así es
- Quisiera enfocarme en su vida, antes de ser Gerente, saber sus gustos, más que hacerle las típicas preguntas de si se considera un hombre exitoso o cómo llegó a donde está ahora
- Me parece interesante, primera vez que algún periodista se interesa en algo que no sean estrategias gerenciales o en querer saber cuál es la absurda fórmula del éxito

Mientras el hablaba, ella lo observaba, detallándolo, absorbiéndolo, cada gesto, cada movimiento
- Le gusta el café, observar absorto a la gente pasar, y además es puntual, le deben interesar los libros con historias crudas y la música intensa, correcto?
- Es usted muy observadora Ana María, me tomaré el atrevimiento de tutearla
- Excelente Carlos, además te gusta ver el amanecer, dormir desnudo, solo desayunas con café, te duchas con agua fría, eres alérgico a los perros y aún así los adoras
- Disculpa, pero eso no sale en ninguna entrevista- Y ya comenzaba a inquietarse…

Ella le tomó la mano, solo un roce
- Lo sé - Le respondía con una media sonrisa, mientras exhalaba lentamente el humo y entrecerraba los ojos
- Recuerdas esta calle Carlos? Y las veces que le prometiste, así no tuvieras ni un céntimo, hacerla feliz? Recuerdas sus dedos acariciándote, meciéndote entre su pecho, mientras te decía te amo?

Dios mío, pensaba… y esta mujer como sabe todo lo que le decía a Sofía, el gran amor de mi vida, y justo un día como hoy, mientras la observaba callado
- Has sufrido su ausencia? Ella te amaba no te quepa la menor duda

Y ya no estaba allí, se encontraba en ese mismo café, pero no con la periodista

- Carlos, sabes cuanto te amo, verdad?
- Si lo sé, como yo a ti
- Bueno, déjame decirte algo
- ¿Qué? ¿Por qué te levantas? A dónde vas?
- Primero lee esto: Srta. Sofía Méndez, ha sido distinguida…
- Mi amor, el tren parte en media hora, lo he pensado y te amo, pero mi carrera es muy importante
- Qué? Sofía, me estás diciendo, que te marchas? Y lo nuestro? A la basura?
- No seas egoísta, es una gran oportunidad, no me mires así, piensa un momento en mi
- Sofía, Si CrUzAs, PuEdE qUe No VoLvAmOs a VeRnOs
- Me amenazas tu?, el supuesto gran amor? Me estás amenazando?- Decía molesta, elevando el tono de voz
- Pues si, me parece mentira que prefieras dejarme, por un papel… tan poco he valido en tu vida?
- Déjame en paz, no me has entendido nunca, ese eres tú, que quieres se un fracasado pobre toda la vida
- Sofía
- Déjame, no me toques…

Y salió corriendo, el cornetazo, el ruido ensordecedor
Sofía mi gran amor, que injusta la vida, que te había apartado de mi, tan pronto, por qué te fuiste corriendo?
Cuando me detuve a ver tu rostro ensangrentado, ya era tarde, no había signos vitales, en tu honor me juré ser el más exitoso de todos
- Carlos?
La voz de la periodista, lo hizo volver diez años, al presente, al café, la mesa, la mujer que tenía enfrente
- Sí… Ana María, dígame, conoció usted una mujer llamada Sofía?
- No, no la conocí, pero estoy segura que lo amó, quizás fue un error cruzar en ese momento inoportuno, pero, la vida continua, usted es un hombre joven, merece encontrar la tranquilidad y el amor. De verdad fue un gran placer verlo, como le prometí, sería solo media hora

Y se levantó sin más, dejando tras de sí, su aroma, el mismo perfume que ella usaba

El regresó a la oficina, quería volver a ver a esa mujer tan encantadora que después de tantos años, lo había hecho sentirse en paz; al llegar le dijo a su secretaria, que le buscara el teléfono de la revista para la cual había concedido la entrevista
- Qué entrevista Dr.?
- Solo búsqueme el teléfono de la revista Encuentros
- Si, si, enseguida
- Si, buenas???
- Buenas tardes, por favor con la Lic. Ana María García, quisiera felicitarla por la excelente entrevista que me realizó
- Perdón, con quién quiere usted hablar? Ana María, aquí no….

Y en eso su secretaria tenía un sobre en la mano

- Doctor, acaba de llegar esto
Al abrirlo unas pocas líneas

A diez años de cruzar, me fue permitido volver a verte unos instantes, no preguntes cómo
Solo perdóname y perdónate
Sofía

No hay comentarios:

Publicar un comentario