miércoles, 25 de junio de 2008

Siempre termina tocando a tu puerta


Siempre termina tocando a tu puerta…
La verdad

¿Quién puede ser a estas horas?
Me pregunté, tenía sueño había tenido un día agotador en la oficina y por encima veía ese vestido y me decía a mi misma, no puedo, no puedo hacerlo, debía darle la cara a lo que me ocurriría….
- Ya voyyyyyyy
Dios, que modales, pensaba, me había sacado de mi letargo eso si
Y si era un violador? O un borracho?
Bueno, me decidí por una bendita vez en mi vida y al menos miraría por la rendija a ver quien era, primero fui a buscar algo
Subí, bajé, pero, ¿Qué hacía aquí?, no podía ser, esto era una señal, donde quiera que lo pusiera, pero por qué había tocado de esa manera?
- Cristine, por fin abres, por qué tardaste tanto?
- Que te puedo decir, una serie de sucesos inesperados… aunque si vienes a tomarte un café a estas horas, aviso, se me acabó
- Qué haces con el vestido en la mano?
- Pasa, a ver, ¿Qué haces por aquí? A estas horas, tocando de esa manera la puerta, pensé que era un ladrón
- Gracias, que frío hace – me decía mientras avanzaba
El unísono “Tenemos que hablar” cortó el silencio que nos ahogaba
- Ja, ja, ja, tu primero, si tocaste de esa forma la puerta, fue por algo
- Bueno si, pero ¿Qué harías con el vestido?
- Pregunté primero, no hagas trampa – le dije con una sonrisita
- A lo que iba, mira, Marcos, puessss, sabes que me invitó a tomar unas copas y hablamos mucho… de ti, de ustedes
- Siiii, y qué pasó?
- Cristine, debo confesarte algo
- Dime, dime lo que me tengas que decir
- Mira, entre tanta copa, tantas risas, me miró, lo miré… no se como decírtelo
- Adelante, dímelo, nos conocemos desde hace mucho, pero antes que nada, gracias, me dí cuenta que puedo hacer muchas cosas, así se caiga el mundo, pero hay algo que no puedo hacer- y mientras le decía esto, comencé a desgarrar el vestido
- Eyyyyy, estás loca, por qué lo haces?
- Porque no puedo continuar con esta farsa, sería mentirme a mi misma, y no… antes de dar ese paso, prefiero decirle lo que siento

CRISTINEEEEEEEE, CRISTINEEEEE – se escuchaban los gritos en la calle

- Es Marcos, verdad?
- Si, uy Dios, vino para acá
- Marcos que haces aquí?
- Debo decirte algo… tu vestido, lo rompiste… Se lo dijiste? Viniste aquí, a contarle todo? Perdóname, perdóname Cristine, no quise hacerlo
- Hacer qué? – Y los miré a los dos con asombro – Hacer qué? A ver, hablen, alguno de los dos, pasó algo que no sepa?
- No le dijiste?
- Estaba en eso, pero Marcos, primero siéntate y escúchala
- Qué?
- Mira Marcos, lo siento, lo he pensado, eres un hombre maravilloso, pero no puedo casarme contigo, te tengo cariño, pero no te amo y no quiero cometer un error, haciéndote y haciéndome infeliz, por eso rompí el vestido, lo lamento, pero no hay boda
- Cómo?
- Lo que escuchaste
- Hay otro? Me engañaste?
- No, por favor, simplemente, no te amo y continuar sería un error para ambos
- No lo dirás por lo que te dijo?
- No me ha dicho nada, me lo iba a contar, cuando empezaste a gritar
- Cristine mira…
- Si, a ver, que hicieron
- Todo
- Cómo todo? Marcos????

Y se miraron a los ojos

-Ya no lo podemos ocultar más, hicimos el amor, nos miramos a los ojos y entendimos que éramos el uno para el otro
- Qué???? Es una broma verdad?
- Pues no Cristi, pensé que por eso habías roto el vestido

Los observé, no lo creía, en parte me alegré porque serían felices, pero igual, ha sido la noche de mayores verdades de mi vida, y pues eso…
- Nunca te lo había contado verdad?

- No mi amor, desde que te conocí en aquel café… siempre había visto esa foto de tu estante, pero no la había observado con detenimiento, estabas lindísima ese día
- Sí, estaba feliz, era libre e imagínate el día que se comprometieron Marcos y Roberto; para alguien normal, le hubiera enloquecido que su novio y su mejor amigo y padrino de una boda que ocurriría en una semana se amaran, pero sabes? No lo amaba, esperaba encontrar el amor algún día, por eso, igual mi boda estaba cancelada… aprendí que las verdades al final, siempre tocan a tu puerta

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