miércoles, 25 de junio de 2008

Su sonrisa congelada me incitaba a besarle


Y lo que llamáis morir, es acabar de morir,

Y lo que llamáis nacer, es empezar a morir,
Y lo que llamáis vivir es morir viviendo

Quevedo-Los Sueños


Tienes 25 años hermosa, te llamas Andrea, tu cuerpo es perfecto, proporcionado, tez blanca, dientes alineados, manos largas, pies con una pedicure hecha de hace dos días aproximadamente.

Piernas torneadas, pubis afeitado, vientre pleno de esplendor, preparado para engendrar, anatómicamente exacta, senos llenos, debes tener medidas de modelo, pues nada te falta ni te sobra.

Hacía tiempo no veía a alguien como tú, de hecho, pensé que las modelos de las pasarelas no eran reales ni tan tangibles, como lo eres ahora para mí.

Hace poco tuviste relaciones, hueles a camarones frescos y algo de vino, será verdad que son afrodisíacos?

Sin maquillaje… tu cabello en cascada combina con el color de tu piel…

Comencemos, pero antes, aviso, te besaré como nadie lo ha hecho, esa sonrisa me incita, desde que llegaste me has provocado, estos besos los llamo de bienvenida a lo nuevo para ti.

Andrea, me dedico a dar los besos de bienvenida a la muerte a mujeres como tú, lástima que ese orgasmo te llevara a un ataque cardíaco; a tu edad, son mortales pequeña, una muerte dulce, como tu sonrisa, congelada para siempre.

Me encanta mi profesión, es lo bueno que tiene ser médico forense… ahora sí, listo para tu autopsia.

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