domingo, 6 de julio de 2008

Perfecta ¿Trinidad?

¿Puede ser por ventura amado el que a nadie ama?
Demócrito
- La interrogación sin punto sólo sería una curva peligrosa… ¿A qué si?
- Si, bueno, me imagino, es un poco complicado, metafórico, ¿A qué te refieres con curva peligrosa?
- Nada, no es nada
- Empezaste con tus metáforas y ahora es ¿“Nada”? cuando no quieres dar una respuesta coherente, contestas esas cuatro letras que me dejan un nudo en la cabeza.

Y es que ciertamente no era precisamente nada lo que me pasaba, la conclusión a mis interrogantes, era lo que llaman una curva peligrosa, pero no quería aturdir a nadie, ni precipitarme.

- A ver, intenta contarme todo desde el principio
- Pues, la conocí en la librería que frecuento los fines de semana, una de esas mañanas de sábado que tanto disfruto, de hará un par de meses. Curvas, no peligrosas, delicadas, femeninas, suaves. Tiene unos cuarenta años, pero cuando la conocí pensé que tendría la mitad, parecía prácticamente una niña, blanca, pecosa, con el cabello negro por la cintura, y unos ojos de chinita feliz, que se iluminaban cada vez que amablemente me sonreía para recomendarme un libro nuevo.
Dos sábados más tarde, Curvas Peligrosas -y la llamo así porque mis sentimientos peligran, cada vez que la tengo cerca- me había comentado en su hora de descanso, que vivía sola, con un perrito llamado Lucas, estaba divorciada, por “diferencias irreconciliables” aunque mantenía amistad con su ex, adoraba el café con algo de canela y si bien le gustaba la lectura, su pasión era la música, toca bastante bien el violín, de hecho me invitó a su casa, para verla tocar.
Estoy en estado de hipnosis por culpa de ella, me fascina, y más aún, cuando entré en su mundo de escasos cincuenta metros cuadrados, de colores suaves, con cojines coloridos, y con ese aroma a mandarinas por donde uno ande.
Su hogar es un mini paraíso, y su perro, una perfecta compañía. Aluciné con el rock que colocó como fondo musical, cuando lo fusionó en vivo, frente a mí, con los acordes de su violín. Fue allí, que comenzaron mis interrogantes.
Cada punto tan bien llevado hasta entonces en mi vida. Todo se ha comenzado a tambalear con tantas interrogantes. La deseo, lo confieso, y no se si algo más.
- Pues hasta a mi me has puesto a pensar con la historia. ¿Lo has pensando? ¿Qué harás con tu matrimonio?
- Ese es el problema, que aún hay amor del sólido en mi matrimonio, pero me han entrado estas interrogantes.
- Sara, esto va más allá de interrogantes, soy tu psicólogo, te recomiendo que hables con Borja lo más pronto posible, a estas alturas de tu matrimonio, lo mejor es aclararse.

Le prometí a mi psicólogo, que hablaría con Borja.
Sencillamente, no puedo.


Sencillamente, no pude.
Ha transcurrido año y medio desde esa sesión en mi terapia, a la que por cierto no asistí más. Tomé una decisión.
Ciertamente, Borja conoció a Curvas Peligrosas, a la que presenté como mi mejor amiga, le expliqué donde la había conocido, de hecho, vamos a su apartamento con frecuencia.
Mi matrimonio ha mejorado muchísimo, y puedo concluir que soy realmente feliz, tengo dos amores, el de mi esposo, el de mi amante. Borja y Curvas son muy buenos amigos, se llevan con un mejor que bien como adjetivo.
Quizás nadie entienda esta dualidad, donde soy partícipe de caricias dobles, de olores distintos, de detalles diferentes. Quizás algún día sea lapidada por quienes me rodean, ¿Eso acaso me importa?
No, porque los protagonistas, Borja y Curvas, de cierta manera, saben, entienden, que mi corazón se fragmentó perfectamente en dos, y aceptan el amor que les brindo a ambos.
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