lunes, 13 de junio de 2016

A San Fernando - 26 de octubre

En una de tantas conversaciones a través del mundo 1.0, tiempo donde se desarrolla esta historia, las conversaciones se hacían a través de msn, esas ventanas que se abrían a un mundo a veces de desconocidos, donde todavía podían guardarse las caras y el anonimato podía jugar pasadas en ocasiones extrañas.
Catalina se desenvolvía como experta, sorprendida por las visitas que recibía su espacio virtual, donde escribía a un público que creía conocer.
Hace apenas una década, pero la tecnología avanza a pasos insospechados y de aquélla, lo común era participar en Foros de diversa índole, compartir a través de incipientes páginas web y como no, la moda eran los escritos y no tanto los vídeos como hoy en día.
Por eso cada vez que alguien le comentaba en su espacio, pensaba que solo escribía a su entorno y no que eran millones de bits navegando en ese universo paralelo cuyo alcance era prácticamente todo el mundo.
Sus amigos le hablaban de clonación de cuentas de msn, de respaldo de datos y conversaciones y ella se reía incrédula pensando que se trataba de una simple niñata escribiendo mariqueras que no le importaban mas que a cuatro pelagatos.
Ni que fuera parte del cuerpo de espionaje de un cuerpo de seguridad y mucho menos que sus escritos tuvieran alguna relevancia. Pero claro, tanto hablaban de eso que se le metió en la cabeza que Daniel y Fran eran clonadores de cuentas y que se conectaban con otros usuarios para fastidiarla un rato.
Catalina le comentaba una noche a Daniel que si por casualidad no había clonado algún correo y el entre risas le decía que dejara la paranoia.
Esa misma noche entre banalidades y como ella sabía que el tenía experiencia con prostitutas, le preguntó abiertamente qué tanto sabía de sexo.
Para hacerse el interesante le contestó que mas de lo que habría imaginado, que Karina sabía moverse y contornear el cuerpo como gimnasta y que por supuesto le dejó una que otra enseñanza.
Pícara le preguntó si alguna vez había pensado compartir su conocimiento mas allá de la teoría y el en vez de reírse le dijo que había cosas que era mejor no aprender.
Daniel había lanzado hacía tiempo un anzuelo y Catalina había picado.
Esa noche lo bautizó como "Quien quiera que seas" y por supuesto le trazó unas coordenadas bastante claras:

Esta noche quiero dejar en mi espacio una canción de Manolo García. El ritmo contagioso, incitante para muchas cosas divertidas, y la letra también invoca, mis frases preferidas:
Préstame esta noche tu maleta de los sueños
Enséñame las fotos que tienes en tu caja de galletas
Enséñame a hacer como tú haces la veleta
Por qué esas frases? porque quiero probar sensaciones nuevas, quiero soñar lo que a veces no se debe y sobre todo quiero encontrar a "Quien quiera que seas" tú, que apareces multiplicado por estos medios, pero al final eres el mismo, tú quien me ha conocido supuestamente en el pasado, y llegas renovado, por favor, enséñame las fotos, esas que tienes guardadas, te marco el camino con esta letra, ahora tú márcale el ritmo a esto que sabes que está presente, que sabes que está vibrando y que podemos hacer bidireccional, aunque sea un instante, porque nada es eterno, pero recuerda que la nada, de por si, ya es algo

Para ti
Pártete conmigo un cuartito de silencio. 
Préstame esta noche tu maleta de los sueños. 
O me echas un pulso, o jugamos un sencillo. 
Frótate conmigo hasta que me saques brillo.
Llévame esta noche a San Fernando, 
iremos un ratito a pie y otro caminando. 
Súbeme al monte de las siete verdades 
o enséñame a besar como tú sólo sabes. 
Llévame esta noche a San Fernando, 
iremos un ratito a pie y otro caminando. 
Que si me paro el muermo me puede. 
Y si me puede me meto en la cama 
que es donde mejor se está cuando llueve. 
Que ya no me paro ni un momento 
antes de que se nos lleve el viento. 
Llévame a ese cine, 
al de las sábanas blancas. 
O córtame el pelo. 
O vamos a robar naranjas. 
En cuanto amanezca 
nos subimos a la parra 
pa' hacer el amor 
sobre el lucero del alba. 
Llévame esta noche a San Fernando, 
iremos un ratito a pie y otro caminando. 
Súbeme al monte de las siete verdades 
o bésame. O bésame como tu sabes, 
como tan sólo tú sabes. 
Como tan sólo, tan sólo tú sabes. 
Enséñame las fotos que tienes en tu caja de galletas. 
Enséñame a hacer como tú haces la veleta. 



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