miércoles, 8 de junio de 2016

De niña buena a los bajos fondos - 05 de octubre

Sentada frente a su PC con el té de la noche, recibió una respuesta en su última entrada:

“Realmente son inexplicables los caminos del señor... una notica corta para explicar esto... en realidad la canción “Te necesito” es de Amaral con Beto Cuevas publicada en el álbum Estrella de mar de dicha formación. Que casualidades de la vida es de Zaragoza y está formada por Juan Aguirre y Eva Amaral. Más casualidades de la vida Eva fue amiga mía cuando ella creo que ni siquiera pensaba formar una banda y estaba muy ocupada en sacar sus estudios y pasarla bien con sus amigos de Las Delicias (urbanización zaragozana).
Hace años que perdí contacto con ella por supuesto, pero desde que esto ocurrió no ha dejado de sorprenderme, primero cuando sacó su primer disco en 1997 apadrinada por Enrique Bunbury, que fue un bombazo a nivel local, ya aquí en Venezuela le seguí la pista gracias a Internet, pero no dejo de sorprenderme cuando veo que sus canciones suenan en radios de aquí y sus vídeos se ven en Mtv, aunque nunca fuimos íntimos sé que ella quería estudiar arte, pero creo que descubrió que el arte lo lleva por dentro ya que esta chica escribe y compone todas sus canciones.
Si tienen oportunidad escuchen al máximo el material de esta banda.
Excelentes gustos Catalina

De Juan Aguirre (Daniel)”

Al leer ésto, Catalina se dijo, otra cosa mas en común...

Un rato después hablaba con el primo de Daniel, Fran. 
A Fran lo había conocido al inicio de la adolescencia y lo recordaba como un mocoso obstinante que se empeñaba en hacerla sacar de sus casillas.
Con el pasar de los años le llegaban comentarios: "Fran no quiere estudiar", "Fran vuelve locos a sus papás" "Imagínate fuma, bebe, se tiñe el pelo de colores, es de estos carajos rockeros que no sabe que hacer con su vida".
Tuvo oportunidad de cruzarse con él y sus amigos en Higuerote una Semana Santa.
Efectivamente, Cata, la niña bien, jovencita y a punto de terminar la carrera universitaria, se encontraba con esos "buenos para nada, tomadores de alcohol". 
Cata en el fondo sentía envidia y ganas de unirse a ellos, pero no. No era el momento aún. 
Terminaría la carrera como niña buena, iniciaría esa relación larga, con premeditación y alevosía.
¿Para qué? para darse cuenta que su vida era absurdamente monótona. 

Por ello, en medio de la cotidianidad iba superando los mas de 1000 días de relación con quien al principio denominaba "barajita", realmente no habían culpables porque ¿Es qué acaso que se acabe el amor es culpa de alguien?
Recobraba la autoestima perdida en medio de tacones, un parque de diversiones, algodón de azúcar y cambios de color, su cabello en menos de dos meses había pasado de largo y castaño, a mechas en capas y finalmente rojizo.
De trajes de oficina a jeans ajustados.
De perfumes discretos a olores llamativos.
De ropa interior de niña buena a conjuntos de vértigo.
Cambiaba y no sabía si era para mejor o no, simplemente se sentía liberada, sin temor a nada, porque en el fondo todo le daba igual, de pensar mil veces en un futuro estructurado, ahora vivía para las próximas 24 horas y comenzaba a saborear la idea de transitar al límite.

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