viernes, 10 de junio de 2016

Días de verano - 15 de octubre

Desde la parte invisible de su ser, con las neuronas y los sentidos todos en su sitio, escuchaba, Días de Verano de Amaral, encontrándose y con el vacío como bandera, le dio por repasar su pasado, ya de manera más estable, ya sin la rabia y confusiones de días anteriores 
¿Por qué será que cuando uno no ve el futuro claro o simplemente no lo ve para algunos aspectos de la vida, le da por irse al recuerdo, a la nostalgia? Debe ser un común denominador de los seres humanos.
Tonta e ilusa se preguntaba si había amado. Platón y la estupidez inmadura tenían mucho que ver en la respuesta.
A los veinte años Catalina había conocido a su primer amor, Tomás. 
Sí el de las cuatro letras, el que hace desfallecer las piernas y latir el corazón, ir a la universidad se había convertido en el mejor de los paseos, escuchar clases de Gerencia o Matemáticas financieras pasaba a segundo plano cuando le guiñaba el ojo y la miraba con esa sonrisa a medias.
Lo había conocido en segundo, presentando un examen final, amigo de su amiga. 
Sabía que fumaba, era portugués y su papá tenía un abasto cerca de su casa, su mejor amigo se apodaba el ruso, aunque era mitad alemán.
Se sentaban cerca, Catalina tímida y sin saber como abordarlo, se hizo amiga del ruso, una amistad que perduraba incluso hasta ahora.
Pensando que aquéllo seria un imposible como muchos anhelos de su vida, decidió hacerse novia del primero de la clase.
Obviamente antes de hacer mas daño, terminó en tres meses con besos vacíos y sensaciones secas.
Su sorpresa fue que al par de meses Tomás le preguntó si quería ser su novia, así sin mas, en las escaleras cercanas al salón. 
No se lo podía creer, por una vez, tenía lo que quería, o eso pensaba ella.
Lo cierto es que tenía prohibido llamarlo a su casa, algo extraño le ocurría a su mamá, solo se veían en la universidad y jamás pasaron de unos besos húmedos. 
Por ella, habría tenido todo con él, se habría entregado sin reservas, lo deseaba, quería pasar una y mil horas a su lado, pero... mas allá de resolver cuestionarios, escuchar sus tristezas y compartir dos cajas de Pirulín no había mas.
Cata cumplía años y el único que no fue a su casa era su novio, estaba ocupado con su papá.
Ella comenzó a trabajar en una firma de auditores y la distancia de las vacaciones hicieron que abriera los ojos. Amaba en una sola dirección, era como si al mirarlo solo estuviera su reflejo y no el de los dos.
Obviamente, ese 15 de octubre seis años después, en medio de ese revoloteo mental le dedicó líneas en su espacio, sabía que el leía sus escritos, chateaban a menudo y él, igual que en la universidad, era hermético, seguía siendo el mejor en cálculo y ahora además de ajedrez, hablaban de fútbol.
"A ti, por ser más que una ilusión, aún me pregunto en qué fallamos y lo se, en nada, solo que no era ni será bidireccional el sentimiento y en los sentimientos no se manda, desde aquí mi espacio privado te confieso que hace año y medio a pesar de mi noviazgo formal habría sido infiel una y mil veces si tu hubieras demostrado algún interés hacia mi. El júbilo que me produjo saber que trabajábamos en el mismo centro comercial, hizo mas interesante ese año y medio en la empresa hotelera.
En ese momento quería saber de ti, porque sentí que lo nuestro quedó inconcluso.
Qué irónico, ahora que estoy soltera, que ya no me caso y que ya no somos los niños de la universidad, mi corazón no late hacia ti, porque somos "panas", porque al encontrarte nuevamente, me di cuenta que nunca seríamos dos... 
Hoy escuchando a Amaral, la Cata de 20 años, tendrá un recuerdo de ti en su corazón.
Catalina de 26 pues te estima, pero como amigo, solo eso... porque el camino andado no se vuelve a caminar, o no en esta vida, ya que tu y yo creemos en eso de múltiples existencias, quizás en la próxima nos encontremos, pero en ésta, no"

Esa noche le dedicó Días de verano, con todas sus letras:

No quedan días de verano para pedirte perdón
para borrar del pasado el daño que te hice yo
Sin besos de despedida y sin palabras bonitas
porque te miro a los ojos y no me sale la voz

Si pienso en ti siento que esta vida no es justa
Si pienso en ti y en la luz
de esa mirada tuya

No quedan días de verano el viento se los llevó
un cielo de nubes negras cubría el último adiós
fue sentir de repente tu ausencia como un eclipse de sol
¿por qué no vas a mi vera?

Si pienso en ti siento que esta vida no es justa
Si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya
esa mirada tuya

desde esos días de verano
vivo en el reino de soledad
nunca vas a saber como me siento
nadie va a adivinar como te recuerdo

Si pienso en ti , siento que esta vida no es justa
si pienso en tiii...
esa mirada tuya
esa mirada tuya
no quedan días de verano
no quedan días de verano
no quedan días de verano
no quedan días de verano


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