martes, 21 de junio de 2016

Un correo que no debió escribirse nunca - 20 de noviembre

Hay errores de errores, equivocarse en la dosis que le corresponde a un paciente, puede ser mortal, no calcular la gasolina necesaria para un vuelo trasatlántico igual... pero escribir un correo ¿Puede representar un error grave?
No en el caso de Catalina.
Aún recordaba que en la salida de ayer Daniel la había empezado a tocar en la camioneta de Ramón, no lo entendía, era una persona con alcohol y otra al día siguiente, empezó a recordar el foro donde lo había defendido. El fin de semana prácticamente había peleado con Fran en el café por defenderlo.
Sentía mucha pena por él, por las circunstancias que vivía en ese momento.
"Para ti
Daniel se que lo que pasó entre nosotros fue un error, que no soy para ti la mujer que quisieras en determinados planos, de todas formas te tiendo la mano, te aprecio, yo necesito ser independiente y te ofrezco vivir juntos, como compañeros de piso.
Me pareces un ser humano imperfecto pero con buenos sentimientos.
Traes a la niña a vivir contigo, si piensas que Karina no la criará bien, puedo ser una buena compañía".
Lo envió.
Esperó, una, dos, tres horas.
Allí se dio cuenta que había cometido un error.
Con Daniel no había planes A, B ni C.
En ese momento Catalina sentía que Daniel no la quería por su entorno, porque todos ponían los ojos en blanco cada vez que ella insinuaba que podían ser algo mas que amigos.
Al no recibir respuesta alguna, asumió que era una negativa contundente ante esa propuesta mas que descabellada.
En la ducha, se preguntaba ¿Por qué me humillé de esta manera? ¿Por qué insistir?
Mientras se secaba, alguien solicitaba su amistad en el chat.
Era un correo desconocido, pero, por los escritos de su espacio, era algo que le ocurría últimamente.
Con algunas personas intercambiaba un par de palabras y luego las eliminaba porque sentía que no eran quienes escribían, percibía falsedad o o intereses ocultos, no olvidaba que frente a la pantalla podía escribir cualquiera, desde conocidos hasta perfectos dementes.
Aceptó la solicitud y lo primero que hizo ese desconocido fue presentarse como Germán, le escribió que le gustaban mucho sus escritos, que transmitía emociones con cada palabra que plasmaba.
Le dijo que era un INFAME (así con mayúsculas) pero que estaba recuperando la fe en cuestiones vitales.
Como ella estaba tan metida en el problema llamado Daniel, al tener a un desconocido que le escribía, hizo que se sincerara, como en esas esperas eternas en un consultorio, donde uno termina conversando banalidades con el que tiene al lado.
Ella le dijo que todo lo que escribía era real, producto de los últimos meses, que ya que había leído tanto debía estar al día con lo que ocurría con ese tal Daniel y que por encima acababa de mandarle un correo ofreciéndole vivir juntos. Ese prácticamente desconocido le escribió que no se dejara llevar por el impulso. ¿Cómo te vas a ir así a la loca de tu casa? ¿Tú has meditado bien eso? ella no respondía nada.
Germán le siguió escribiendo: por lo que leo de ti, si es todo real, me pareces demasiado humana y tienes un empeño en querer hacer felices a los demás, porque prácticamente te ofreciste a criarle a su hija, pero piensa, ¿Estás segura de estar con alguien que no te vaya a valorar de verdad?, por favor, tu vales mucho para hacer ese sacrificio, por ver feliz a otro… y tú? ¿Dónde quedan tus sentimientos?
¿Dónde queda tu satisfacción?
Ella le agradeció enormemente esa dosis de realidad, ese hacerle ver el abismo al que se exponía con lo que acababa de ofrecerle a Daniel.
En ese momento no sabía por qué se le metió en la cabeza que Fran había creado ese correo ficticio para hacerla recapacitar, haciéndose pasar por ese tal German.
Mientras pensaba, le llegaba un correo a su bandeja de entrada. 
No conocía el remitente, en el asunto decía "No me crees".
De contenido la letra de una canción:

No sé pensar si no te veo, 
no puedo oír si no es tu voz, 
en mi soledad 
yo te escribo y te entrego 
en cada beso el corazón. 
Ohh 
Se apaga el sol en mi ventana 
y hace tiempo que ya no sé de ti, 
dime cómo te ha ido, 
si también estás sola 
y si piensas en mí, 
sigo aquí. 
En todas las palabras, mil caricias y miradas, 
tú me dabas lo que nadie me dio en mi vida. 
Tu recuerdo me consuela, me desvela , 
me envenena tanto cada día. 
¿Qué harías si te pierde este pobre corazón? 
Y no me crees cuando te digo que la distancia es el olvido, 
no me crees cuando te digo 
que en el olvido estoy contigo aunque no estés, 
y cada día, cada hora, cada instante pienso en ti y no lo ves, 
no me crees. 
No sé soñar si no es contigo, 
yo sólo quiero volverte a ver 
y decirte al oído todo lo que te he escrito en este papel, 
entiéndeme. 
En todas las palabras, mil caricias y miradas 
tú me dabas lo que nadie me dio en mi vida. 
Tu recuerdo me consuela, me desvela , 
me envenena tanto cada día. 
¿Qué harías si te pierde este pobre corazón? 
Y no me crees cuando te digo que la distancia es el olvido, 
no me crees cuando te digo 
que en el olvido estoy contigo aunque no estés, 
y cada día, cada hora, cada instante pienso en ti y no lo ves. 
Y no me crees cuando te digo que no habrá nadie que te quiera como yo, 
cuando te pido que en el olvido no me dejes sin razón, 
entretenerme en el recuerdo es el remedio que me queda de tu amor. 
Y si me entrego a ti sincero 
y te hablo al corazón 
espero que no me devuelvas un adiós. 
Y no me crees cuando te digo que la distancia es el olvido, 
no me crees cuando te digo que 
en el olvido estoy contigo aunque no estés, 
y cada día, cada hora, cada instante pienso en ti y no lo ves. 
Y no me crees cuando te digo que no habrá nadie que te quiera como yo, 
cuando te pido que en el olvido no me dejes sin razón, 
entretenerme en el recuerdo es el remedio que me queda de tu amor. 
No me crees.


Enseguida Catalina, averiguó que lo cantaba Efecto Mariposa, pensaba que había sido Daniel que le había enviado el correo, jamás obtuvo respuesta.

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