miércoles, 20 de julio de 2016

Coincidencias - 15 de diciembre

Transcurría diciembre, Catalina ya tenía listos los regalos para todos, se negaba a escuchar gaitas, le recordaban otras navidades, como si fueran de una vida tan lejana como ajena, o eso pretendía.
Mientras iba al café de siempre, se encontraba con los mismos personajes menos Daniel que supuestamente se había reconciliado con Karina, aunque sinceramente, su vida cada vez tomaba mas distancia.
Con quien hablaba casi todas las noches era con Fran.
Precisamente esas últimas semanas ella había notado un "algo" entre Fran y Angélica, la rubia de cabello ondulado que trabajaba en la Sex Shop del centro comercial donde ocurrían las tertulias, los planes, las historias no cumplidas.
¿Quién era ella para preguntar nada?
No, no era necesario, Planeta Sur, se encargaba de contarle sus historias, él le decía que era como un tren melancólico donde todos drenaban sus amores, soledades y despechos, obviamente, ella se sentía en ese grupo, el vivió en primer plano su debut y despedida con su primo Daniel, el era quién estaba de primero en la fila de su despecho que la hizo aterrizar en ese bendito café de sus tormentos.
Esa noche, le contó sobre Gabi.
Si Gabi, la niñita flaquita de 8 años que ella había conocido cuando estaba en quinto año de bachillerato. Si, esa Semana Santa cuando había hecho práctica la teoría de un beso con lengua.

- Hace dos años conocí a Gabi, sabes Gabi, la prima de Raquel ¿No?

- Si si, pero ella es una niñita, yo la conocí cuando tenía ocho añitos

- Bueno a ver, ese carnaval, por no tener nada que hacer, me fui con mis papás a Care, a la casa de Maru y ese atardecer me meto a la playa, salgo y me quedo como una tortuga tirado, al Sol que es de las cosas que mas me gustan y en eso llegan dos niñas, ya grandes, se sientan al lado mío, una era Raquel que si la conocía claro ella fue novia de tu hermano,  y la otra Gabi, que no la conocía de nada, Dios mío, era un bombón y se pone a hablar conmigo Raquel, que si no saludaba, yo que soy antipático y estaba justo en el semestre de las estrellas que es cuarto y era puro entrevistar y me pregunta que a quien había entrevistado y yo, claro a muchos políticos de la oposición y Raquel toda sorprendida, Gabi estaba como pendiente, y no le había parado mucho porque estaban a la altura de mi cabeza, pero nada, al día siguiente me tuve que marchar. pero venía Semana Santa

- Benditas Semanas Santas en esa casa de Care... claro y tú querías ir de nuevo a la playa

- Claro, total que mi papá me prestó el carro y nada llego a la playa y yo que pensé que no estaría y si, así que decidí caerle, o sea, quedarme a solas con ella. Gabi me decía que no había hombre que se sirviera y yo claro haciéndome el bueno, pero ella no me creía nada.
La última noche, salgo de primero y ella igual, nos quedamos en la playa hablando y jugandito con la arena, todo romántico pues, empezó a llover y para mi sorpresa ella se viene a la casa donde estábamos nosotros y me dice vamos a jugar a las cartas y yo ok, mi hermano y tu hermano allí

- Qué pesados

- Si, es que así fue, total que ellos se fueron a dormir y quedamos nosotros, y ella me dice no tengo sueño, me preguntó si yo si, y claro que no, ahí noté que era madura, yo me decía esta es la mujer de mi vida, llegando a Caracas me caso… total que hablando no se de qué, ella me empezó a hablar de su colegio, ¿Perdón? colegio, ahí me enteré tenía solo 15 años, era menor de edad, yo juraba que tenía mínimo 19, pero era una niña. Ella si sabía mi edad, pero yo no la de ella, te lo juro tenía cuerpo y mente de mas edad, mucha mas, se quedó, bueno nos quedamos esperando los besos, pero que va

- Fran ¿Por qué no la besaste?

- Es que era muy niña, bueno al día siguiente me dio el teléfono. me empecé a mensajear con ella, pero tu hermano y el mío, sabotearon todo intento de relación. Te lo juro ese es el tipo de mujer con quien me casaría, bellísima, alegre, niña pero muy mujer a la vez, demasiado distinta a Adriana.

Mientras Fran le escribía, su mente no estaba frente al computador, estaba en Care, Semana Santa de muchos años atrás. Recordaba a Raquelita, a su hermano, a Gabi, todos niñitos. 
Sábado santo y cuando ya la mayoría se había ido a dormir, quedaron Robert (el hijo mayor de Maru) y ella en esa salita. 
Se hizo la dormida, sintió de pronto unos labios que se posaban en los suyos, una lengua que entreabría su boca, unas manos que no sabían estarse quietas. Los papás de él se levantaron, Catalina corrió al cuarto donde estaba durmiendo. 
A la mañana siguiente miradas cómplices aunque distancia, ella era menor de edad, el tenía 24 y ciertamente se podía meter en un problema. Aunque volvieron a verse en Caracas, lo que pudo ser jamás se dio, Catalina nunca olvidó ese primer beso "en serio". 
¿Qué tendría esa casa en la playa?

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