sábado, 9 de julio de 2016

El exorcismo - 13 de diciembre

El fin de semana transcurrió tranquilo, habían elecciones en el país convulso, una de tantas, las que fueron y las que faltarían, antes que el "País de las Maravillas" se convirtiera en debacle.
Martes, había quedado con Wilmer, se encontrarían en el Sambil, Fran había apostado con ella, el pretendiente en cuestión le diría para ver Chicken Little, recién estrenada en la cartelera local, Catalina le refutó, imposible que un cinéfilo le propusiera ver una película infantil en horario nocturno.
Al encontrarse, lo primero que Wilmer le hizo notar era el color de sus uñas, Cata las tenía pintadas en ese momento de color vino tinto, luego, le preguntó por qué estaba en jeans, respiraciones profundas para no dejarlo abandonado.
Perdía la apuesta, no daba crédito que un hombre de su estampa, le propusiera ver comiquitas, por mas entretenida que fuera la película.
Estaban dando el Exorcismo de Emily Rose, Catalina le hizo saber que era eso lo que querían ver sus ojos, aún y cuando el nombre ya la espantaba, al recordar cómo a los cinco años sus ojos se enfrentaron con una película que definitivamente no debió ver: "El exorcista" de William Friedkin; una generación de infantes y adolescentes traumatizados por dos o tres generaciones con la crema y nata del terror.
Su inconsciente trajo a Linda Blair vomitando verde con la cabeza dándole vueltas, y sí tuvo la premonición que esa noche, a sus 26, no podría dormir.
Primero la cena, en efecto fueron al piso 5, restaurante italiano, pizza para dos, Cata pidió jugo natural y Wilmer, agua, imaginaba para exculpar el pecado hecho calorías.
Mientras cenaban, le preguntó que estudiaba su hermano, al contestar Derecho, le dijo que haría la cola para ser taxista de la capital. Catalina hacía lo mas sensato que podía en esos momentos: comer y callar.
- ¿Y TUS AMIGOS?, DIGO TENDRÁS VIDA SOCIAL
- Bueno uno está estudiando Comunicación Social, el otro tiene un video club delivery y otro acaba de irse de gira musical.
Los ojos del ingeniero quedaron en blanco, le preguntaba qué diablos hacía con personas que no estaban a su altura profesional, que él había aparecido para sacarla del foso social en el que se hallaba; mientras le comentaba esto, masticaba lentamente cada pedazo de pizza y por supuesto, alababa las tetas recién hechas de la camarera.
- ¿CATA POR QUÉ NO TE OPERAS?
Ella pensó y tu por qué no te callas, pero no, le dijo que prefería seguir natural, con su 34B le era suficiente. Qué empeño el de algunos en querer convertirla en un par de senos siliconados.
- CHICA ES QUE UN 38C TE UBICARÍA RÁPIDAMENTE EN EL MERCADO
Allí si no se contuvo
- No quiero ser oferta de ese tipo de demanda
Wilmer le sonrió y guiño el ojo
- CONMIGO CAMBIARÁS DE PARECER NENA
Catalina se sentía menos con él, durante el resto de la cena, comenzó a pavonearse de sus conocimientos sobre informática, de lo exitoso que era, lo que ganaba, en fin, parecía un currículum parlante, ella contaba los minutos, para que llegara el momento de ver la película, despedirse de ese patán y procurar no verlo mas nunca, ya vería cómo hacía con su jefe en la oficina.
Cuando entraban a ver la película, una oración mas
- NENA, SI TE DA MIEDO ME ABRAZAS, QUE ESTOY PARA TI
- Tranquilo, lo que sí por favor, quiero disfrutar la película, soy extraña y no hablo mucho.
- VERÁS COMO ME ABRAZAS
La película en efecto, no llegaba al terror de la original, tampoco era una copia, aunque el tema era similar obviamente, habían diferencias notorias, quizás Catalina ya no tenía cinco años y no la asombraban los efectos especiales, lo cierto es que deseaba irse a su casa lo mas pronto posible.
El ingeniero la notaba callada, distante, algo había hecho mal, no podía creer que su encanto irresistible no hiciera eco en la contadora del árabe.
- CATALINA, NO SE POR QUÉ PRESIENTO QUÉ ALGO NO MARCHA BIEN ENTRE LOS DOS, NO NOTO QUÍMICA
En ese momento, terminaba de entender el significado de la película argentina que había visto hacia poco
- Wilmer, no eres tú, soy yo, demasiado complicada y bohemia para un hombre de tu estatus profesional, no dudo que conseguirás a la vuelta de la esquina a la mujer adecuada... en el gimnasio, en los Ladies Night, no soy ese tipo de mujer que esperas, jamás lo seré.
- ¿SEGURA? ES TU ÚNICA OPORTUNIDAD...
Catalina se molestó con esa última frase, ya no lo podía ocultar.
Lo veía desilusionado, como si perdiera un juego, quizás sentía una derrota mental.
Sinceramente, le importaba muy poco, no era su problema, se despidió brevemente, tomó un taxi y se marchó a su casa.
Ensayo y error, así se había propuesto, así supuestamente era la vida.
No, no había sido un error este ensayo, le enseñaba qué tipos de hombres se encontraría en el camino.
Contrario a lo que suponía, esa noche durmió plácidamente.

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