martes, 12 de julio de 2016

Se fue - madrugada 9 de diciembre

Mientras Catalina dormía, un correo llegó a su bandeja de entrada.
En la mañana desayunó con un "Se fue" entre café con leche y algo de cereal:

"Así decidí bautizar este correo, con el nombre de una canción de Arjona que adjuntaré al final del mismo, sólo por si no la has oído. 
           
Un café en mi camisa, un recorrido por la oficina de tu jefe, un almuerzo y dos salidas en la noche, eso dejó el breve paso de tu tránsito por mi vida, por mi teléfono. La promesa de un postre navideño y mis ganas de mostrarte un atardecer en el Ávila, calentando nuestros cuerpos con un chocolate y quizá un abrazo. 
           
Tu forma de despedir nuestra salida al cine, marcó el comienzo de tu partida que, a la fecha, aún no consigo entender. Y no es que sea incapaz de comprender que cada cabeza es un mundo y que entre gustos y colores no se ha escrito mucho, no, lo que no entiendo es cómo, siendo como eres, tomas esa actitud de “desecharme” sin darme alguna razón, que calme mis dudas o me permita mejorar. 
He buscado en mis acciones o palabras el error que te llevó a decir que “nuestras formas de ser no van para nada en la misma dirección”. 
Me pregunto, ¿Eres tan inteligente como para saber cómo soy en dos salidas?
Que no sea tu tipo –físicamente hablando- puedo entenderlo, que me gusta la ensalada y a ti no, también, que no te gusta que me guste oler bien o quizá parezca un poco presumido … una razón, sólo eso reclamo algún pretexto de tu parte para hacerme entender por qué te fuiste de tan súbita manera y, aunque parezca tonto o extraño, para mi tiene importancia pues –como te dije una vez- yo soy de locus interno y siento que lo pasa en mi vida es causa de mis acciones, así, veo tu “partida” como el reflejo de algo que hice o debí haber hecho. 
           
Y quizá este correo ni siquiera sea leído, quizá espere una respuesta que nunca vendrá, sea lo que sea, me parece que mi trato para contigo no se corresponde con tu actitud que, honestamente, no combina con esa niña de intensos escritos. 
           
Por último, quiero que sepas que pude haber dejado esto así, pude haber ignorado tu manera de ignorarme anoche, de sentirte tan esquiva y distante pero no, no se trata de que quiera o no estar contigo, se trata la necesidad de un “por qué”. 

A continuación leía toda la letra de la canción de Arjona.

No sabía si terminar de desayunar o responderle de inmediato.
Por un instante, se sintió Daniel, le estaba haciendo a un hombre, que sí, que quizás no era para ella por su forma de ser, pero lo estaba juzgando y condenando sin derecho a réplica.
Y el ingeniero, igual que ella, le mandaba un correo, solo que él, no tenía perspectiva de futuro, solo quería saber cuál había sido su error quizás para no cometerlo con la próxima,
¿Y si era ella la que se equivocaba? con el ingeniero ya iban dos rechazos, dos hombres totalmente opuestos que distanciaba de su vida de una u otra forma.
Con el músico porque a pesar de tenerle cariño, no se veía capaz de responderle con la misma intensidad.
Con el ingeniero porque lo consideraba superficial y además en el campo profesional era competitiva, le sería imposible mantener una relación con alguien que la hacía sentir menos en ese aspecto.
Era eso o ¿Había una razón de fondo? 
¿No estaba preparada para otra relación?
¿Sentía algo por otra persona?

No eran ni las nueve de la mañana y Catalina con esas disertaciones, demasiado temprano o demasiado poco el café, para dar una respuesta acertada, al correo y a sus preguntas.

El correo lo tituló "Que tengas suertecita"

Ya que me preguntas un por qué, simplemente te diré que el otro lado de esta mujer con "escritos intensos" es la distancia que marco cuando encuentro un hombre como tú, con muy buen físico, con una excelente carrera, con un futuro profesional muy prometedor; te lo dije anoche, no eres tú, es que no estoy preparada para una relación o para repetir una cita tras otra de manera estéril, porque se de antemano que no llegaremos a buen puerto.
Honestamente no hiciste nada malo, simplemente fuiste tú, cuando "somos" corremos el riesgo de gustar o no gustar.
Así como me dedicaste una canción, te dedico yo otra, es de Enrique Bunbury, menos intenso que Arjona, pero mas directo y al grano.
Gracias por lo que pudo ser y no será

Que encuentres el buen camino, 
que sea el tuyo y no el mío y 
si es el mismo, enséñamelo. 
Que no hagas caso de aduladores, 
que no te fíes de los vencedores 
ganando competiciones, 
elecciones y popularidad. 
Que tengas suertecita, 
que tengas suertecita. 
Que no te falte capacidad 
para discernir el más acá 
del confuso más allá. 
que es realidad aparte. 
Que no pierdas más el tiempo, 
que ser el rico del cementerio 
no es buen invento y es peor epitafio. 
Que no hagas demasiado caso, 
la verdad es bien escaso 
y la mentira una bonita creación. 
Que no te falte esa canción 
que repare tu corazón 
en el momento peor 
que hayas conocido...


Así se despedía sin mas.
Notó que el correo era recibido, sin embargo y a pesar que lo vio un par de veces mas por la oficina, mas nunca supo del ingeniero.

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