jueves, 14 de julio de 2016

Señales de humo - 13 de diciembre

La semana transcurría, Catalina no sabía si asistir a la fiesta de Navidad de su empresa, seria en la playa, pero, desde el deslave ocurrido en Vargas, playa y lluvia conjugaban miedo, zozobra, calamidad y desgracia.
Desde octubre llovía y mucho en el país, desde esas fechas llovía y mucho en su corazón, lo tenía húmedo de tanta lágrima, trataba de ponerle parches soleados de vez en cuando, saliendo por las noches, buscando nuevos amigos, tratando de divertirse, pero en el fondo no asimilaba que una ruptura de varios años debía pasar por el duelo necesario para curarse definitivamente, nadie puede estar preparado para una nueva relación cuando aún como dice Fito "llueve sobre mojado", se podía salpicar ella y salpicaba también a quienes se le acercaban inocentemente o no.
Luis fe su ex de la universidad, le dijo esa tarde para tomar un cafecito en la heladería 4D, les quedaba muy cerca a los dos.
Catalina lo vio cansado, ojeroso y con la camisa sin planchar, trabajaba en una empresa de cementos, donde subía como la espuma, su cuenta bancaria se engrosaba de la misma forma que disminuía sus horas de sueño, descuidaba a su esposa, marchitaba su vida. "Me preocupas Luisito" irremediablemente le tenía un cariño profundo que sería para siempre, el se reía pero no se le iluminaba la cara, le contaba cómo una alumna se le había insinuado, el pobre además de trabajar de ocho a mil en la oficina, daba clases en el mismo sitio donde habían estudiado. "Y lo peor es que no me gusta, pero se me insinúa de tal forma, soy hombre, está buenísima, no sale mal en los exámenes, me ha dicho que le da igual que esté casado"
Si, así estaba la juventud, las mujeres de este "País de las maravillas" en ese entonces y ahora, muchas sin escrúpulos, solo por demostrar que lograban todo lo que se proponían.
- Y entonces ¿Serás del grupo mayoritario?
- ¿Cuál Cata?
- El de los infieles
- Ahora mismo, tengo encima cinco cafés, mismas horas de sueño y en el matrimonio no tengo lo que realmente esperaba, no me hagas esa pregunta, porque es probable que la respuesta no sea lo que quieras escuchar... o sí. Ya te he dicho que tu serás mi segundo divorcio.
Catalina casi escupe el café de la risa, definitivamente Luis Felipe era un caso único. Se dieron un abrazo de "Feliz navidad" por adelantado, el pobre tenía tanto en su agenda que ya sabía de antemano, no lo vería hasta el año entrante.
Regresó con una sonrisa a su oficina, por las cosas que no cambiaban, por esas amistades que permanecían, no intactas pero si navegando entre lluvias copiosas y otras no tanto.
Para terminar el día de la mejor forma, un correo en su bandeja de entrada, distinto al recibido por el ingeniero, el músico se manifestaba.
" Señales de humo
Mi muñeca de grandes ojos marrones, estamos haciendo escala en Dominicana, la bachata que resuena en la habitación de mi hotel me ha hecho pensar en ti, no se por qué llegaste a mi mente... ¿Será que cuando regrese me tienes un muñequito japonés?
Por lo pronto, te dejo los versos de Juan Luis Guerra ¿Te gustó el tango?
Solo deseo que estas señales que te envío no se pierdan en el aire

Te mando la punta de un beso 
que roza la tarde 
y un código morse transmite 
el "te quiero" de un ángel 
y se pierde en el aire... 
Te mando la luz de mis ojos 
de un cuarto menguante 
y un sol embriagado la eclipsa 
y no puede excusarse 

Que voy a hacer 
inventar alfabeto en las nubes 
conjugarnos al amanecer 
y sentarme sobre tus pupilas 
y reír o llorar mi querer 
si no puedo encontrarte esta vez 


Es lo que  siento al pensarte, al pensarnos ¿Será? "

Catalina tenía las pulsaciones elevadas ¿Cómo podía haber un hombre así?


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