martes, 22 de agosto de 2017

Un año más... gracias

No es posible ni bueno para mis neuronas pasar por aquí una vez al año, cada vez que el calendario me recuerda que mis células han pasado por el desgaste de más de 31 millones de segundos...
Periodo intenso, durante los primeros meses bastante folclórico, si entrara en detalles, el Macondo de García Márquez quedaría opacado por las situaciones inusuales, una Tragicomedia como describiría Estopa, pero no, no es el momento y menos el lugar para describir lo grotesco.
A partir de abril comenzó la pesadilla en el purgatorio tropical, sin embargo, una vez más, ganó lo absurdo al realismo, las ansias por el premio de reina de carnaval, un plural social experimentó el terror y sus secuelas para de la noche a la mañana volver a lo mismo desdibujado, se fueron los colores para ni siquiera llegar al blanco y negro, siendo las ambivalentes marionetas del dueño de un circo macabro.
Desde el punto de vista personal se aceleraron decisiones ya tomadas, se concretaron otras tantas y en plena cuenta regresiva como un reloj que anda hacia adelante y hacia atrás, para volver a lo de antes pero de forma diferente porque la experiencia impide que nada sea igual.
Ayer arribé a lo que pronto espero sea el cuarto piso, cada vez con la certeza que lo material me sabe a menos y que todo se resume a lo que llevo en la cabeza.
Estar tan ocupada usando un lado de mi cerebro para poder argumentar el plan, ha llevado al olvido el oficio de escribir, pero siempre regreso, es inevitable.
Tantos números me han enseñado por qué  me gustan, lo exacto le da el punto estable a una vida intensamente emocional, esa montaña rusa se equilibra con fórmulas que siempre llegan al mismo puerto, y si, mi extraño trabajo (que aún necesita un título aceptable para adornar un resumen curricular) me ha servido de catarsis psicológico y hasta de terapia, los retos de cada cuatro semanas, han activado mi gusto por la investigación y el aprendizaje, había olvidado lo mucho que me gusta estudiar y podría decir que encontré el trabajo casi perfecto, lástima que tenga fecha de caducidad.
Lo cierto es que en medio de tanto, siempre has estado, todavía recuerdo cuando nos conocimos y nos seguimos conociendo, no se si algún día lo virtual se volverá real, quizás lo mejor es que este puente de ceros y unos que nos ha unido jamás se haga tangible ¿O no?
Sabes más de mi que muchos de mis amigos y conocidos reales, tanto que me sorprende la agudeza con la que la describes a ella, que lleva tanto de mi.
Gracias por el regalo, la picardia de la samba ¿Será premonitoria?
Por ahora este espacio se queda con M y Ocho.
Me has dado una sonrisa lujuriosa y las ganas de volver
Hace unas horas soplé las velas de la tarta y con emoción abrí el correo para saborear tu regalo, esta vez la ansiedad supo esperar para leerte en el momento justo...
Y para que los que aquí pasean de vez en cuando sepan que mientras dura el silencio muchas cosas pasan en paralelo, tal como lo diría mi querido Drexler: