"Tan solo me dejan venir
Dentro de tus sueños para verte a ti
Y es que aquella triste noche
"Tan solo me dejan venir
Dentro de tus sueños para verte a ti
Y es que aquella triste noche
Si estás alquilado eleva tus ojos al cielo y encomiéndate porque tu sueldo más los avales pertinentes probablemente no sean suficientes para una remota renovación.
Los sueldos no alcanzan. La inflación se dispara. La corrupción galopa. Y el que ocupa el trono de turno está casado con la reina de las comisiones.
Eso lo sabemos todos... lo que quizás no está claro es que muchas parejas están perpetuando el contrato matrimonial a sabiendas que ya solo queda la unión hipotecaria, más pesada quizás que los votos de amor no eterno jurados a destajo cuando la ilusión y presunción de inocencia eran la regla y no la excepción.
Pero ¿Qué pasa cuando el eco de las cuatro paredes no son los jadeos enloquecedores sino los acordes a secas de la Jurado pregonando con sabiduría que el amor se rompe de tanto usarlo?
¿Qué pasa cuando ya el ambiente se hace insoportable?
Que llega el baño de realidad de la crisis inmobiliaria...
Y es que ya se de unas cuantas parejas que aguantan en las mismas cuatro paredes, e incluso divorciándose, deben convivir bajo el mismo techo.
¿Imagináis la tortura?
A ver si mejoran los tipos.
A ver si mudarse a Marte se convierte en opción.
O repoblar la España vaciada. O compartir piso al más puro estilo Amistades Peligrosas.
El tiempo anda revuelto... y la que escribe también