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jueves, 13 de junio de 2024

Yo bien ¿Y tú qué tal?

"Tan solo me dejan venir

Dentro de tus sueños para verte a ti

Y es que aquella triste noche

No te di ni un adiós al partir..."

Treinta años, sin ti.
Treinta años, y me prometí no venir a este lugar a recordarte.
Pero hoy te tuve tan presente, ese vacío cada 13 de junio que me hace preguntarme una y mil veces qué habría sido de mi vida si no te hubieras marchado.
Me tocó crecer sin tu voz, sin tu melancolía, sin tu imagen.
Fuiste un desconocido, físicamente pasaste por mi vida de una forma bastante fugaz, pero bastó para convertirte en irremplazable.
El suicicido es el tema tabú, el secreto a voces, como ese polvo que magistralmente se mete debajo de la alfombra para que nadie lo perciba.
Ya preguntarme(te) por qué sobra.
Recuerdo cuando estaba en la universidad y fui a casa de una compañera a estudiar, sus padres (supuestamente videntes) le dijeron que cortara la relación conmigo porque veían a un ser a mi lado y no les gustaba, y lo cierto es que en ese caso, era yo que no te dejaba ir porque te tenía demasiado presente, vivía un infierno en casa y muy en el fondo la rabia embargaba tu recuerdo, porque tu ausencia me llevó a experimentar unos años bastante oscuros, vamos que si pensaba que la forma de marcharte había sido dura, jamás habría adivinado que lo que viviría como consecuencia de tu ausencia seria mil veces peor.
Lo cierto es que la filosofía cuestiona y la religión, bueno la religión fustiga.
A mi ya de tantas teorías me da por pensar que era el destino que te tocaba y punto y que si el día de hoy tuviera el poder de cambiar el pasado pues no me atrevería a mover un solo dedo.
Pero hoy, precisamente hoy, se que has estado, que mueves tu energía para que el barco gire a mi favor, para que no pierda la esperanza, para que sepa que siempre de una forma u otra estás ahí.
Te quiero.
Eres la primera persona que quiero ver cuando muera, aunque sea un instante. Prometo no preguntar nada, ni decir nada, me bastará un simple abrazo.
Papá ya tengo casi diez años más que tú cuando te fuiste.
Sr. M se va haciendo mayor y este año empieza el cole.
Srta L. ya casi termina la ESO.
Al final no aprendí a montar bicicleta y las alturas me dan un vértigo impresionante.
Sigo con mi carácter pero soy menos feminista de lo que imaginaba.
Lamento haber dejado el diario de Ana Frank en la biblioteca.
Cada vez que voy al Corte Inglés y veo la colonia Floïd recuerdo el olor de tu cara recién afeitada.
No prometo volver el año que viene... o sí, al final, soy como dice Amaral, una veleta, solo vivo y me dejo llevar.




9 comentarios:

  1. Jo...
    Qué pena me ha dado.
    Uffffffffffff

    Un abrazo gigante para ti.

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    1. Muchas gracias Toro, hay heridas que están curadas... a veces es lo más útil que tiene el tiempo

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  2. Imagino que sabrás que ese disco lo escribió Amia Montero en recuerdo de su padre. La verdad que se me han saltado las lágrimas al leerlo...
    Me uno a ese abrazo.

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  3. Un relato conmovedor, bella y nostálgicamente desarrollado que deja ver con claridad todo ese sentimiento que late en lo profundo pero puesto sobre la superficie de la piel.
    Maravilloso.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Eukel, todos los años me digo que no tocaré el tema, pero es inevitable, alivia un poco el sentimiento de vacío, un abrazo de vuelta

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  4. Un relato nostalgico lleno de sentimientos. Un abrazo

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  5. Las heridas dejan cicatrices y no se pueden olvidar.

    Un placer leerte, Petite, me encanta la canción.

    Besos.

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